“Lo principal que puedo resaltar es que al principio llegué aquí buscando unas respuestas que desde siempre habían estado en mí mismo pero que no había dado con ellas debido a mis miedos e inseguridades. Con el paso de los días fui empoderando más mi consciencia y fui descubriendo mi identidad y lugar dentro del entorno.
Aprendí que siempre debo actuar desde mi seguridad para que el entorno se pueda ver influido positivamente.
La toma de consciencia final ha sido reconocer que la certeza nace en mí y es lo que me acompaña siempre, por otro lado, la seguridad de lo que suceda en el exterior no la voy a tener nunca
Todo depende del cristal con el que se mire y gracias a este proceso escogí ver mi entorno desde una actitud proactiva que ha librado mi mente de los muros que yo mismo había creado “.
D, 26 años.