Al empezar, vivía con inseguridad y con miedo constante a que algo saliera mal. Había un bloqueo recurrente y una sensación profunda de no sentirme merecedora de lo que quería conseguir. Afrontaba las situaciones desde el miedo, con sufrimiento y con mucha carga interna.
A lo largo del acompañamiento fui tomando consciencia de que no soy mis pensamientos ni mis miedos, y de que existen situaciones externas que no definen mi valor. Esto me permitió empezar a salir de ese lugar de bloqueo y empezar a verme de otra forma.
He conseguido darme el merecimiento que necesitaba, y eso ha hecho que aumentara mi facturación, de miedo a no tener ingresos a tener que decir no.
He cambiado mi relación con la culpa y la responsabilidad, que antes eran muy pesadas.
Hoy pienso que soy importante, que me merezco lo que estoy ganando y que no le debo nada a nadie. He recuperado un lugar interno de más seguridad y valor propio.
Ahora me encuentro en un punto diferente al motivo inicial por el que empecé. Pongo límites, me priorizo y doy valor a mi trabajo desde otro lugar. Esto ha hecho que deje de dudar tanto y que me sostenga con más firmeza en lo que soy y en lo que hago.
