Qué dicen
de mí

Poco a poco, iré recopilando los testimonios a lo largo de varios años, tanto de mis espacios como psicóloga y coach, como de mi colaboración en medios de comunicación, formaciones y retiros.

Testimonios

¿?

¿?

Visualiza el vídeo de XXXXX

Francy Elena

ADE

Laura F

Empresaria

Tuve la suerte de trabajar con Paula en un momento de gran cambio profesional. Después de toda una trayectoria por cuenta ajena, decidí dejar un empleo estable, en una gran empresa, para emprender mi propio proyecto.

Su acompañamiento fue clave en esa etapa inicial, llena de dudas, miedos e incertidumbre.

Paula aporta una mirada profunda, claridad, una escucha genuina y una gran capacidad para guiar procesos de transformación desde el respeto y la honestidad. Me ayudó a conectar con mi fuerza interna y a tomar decisiones desde un lugar de mayor alineación y liderazgo personal.

Su enfoque está muy trabajado: combina estructura con espacio para la reflexión, e invita a integrar aprendizajes valiosos de forma práctica y duradera.

Recomiendo a Paula sin dudar a cualquier persona que esté en un momento de cambio o que quiera reconectar con su propósito y poder personal.

Núria Roset

Responsable de administración

Rocío E.

Psicóloga experta en autoestima

Al empezar, me costaba incluso recordar con claridad ese punto de dolor, porque han pasado muchas cosas y muchos cambios personales. Pero si vuelvo ahí, el dolor era sentir que no estaba siendo suficiente como psicóloga. Me comparaba constantemente, me sentía infravalorada, insegura en mi rol, y eso me llevaba a mucha autoexigencia, frustración y desgaste.

Las situaciones se repetían una y otra vez: intentaba enfocarme en mi negocio, forzarme a crecer, a hacer más, a rendir más, para poder sentir que lo estaba haciendo bien y que mi valor era suficiente. Pero en realidad no era ahí donde estaba mi valor. Estaba atrapada en el hacer, en la exigencia y en el resultado.

Afrontaba todo esto desde la frustración, la inseguridad y la desconfianza. Era una persona que se valoraba a través del esfuerzo, de la acción constante y de la presión por conseguir resultados.

En ese momento, mi objetivo era poder vivir un negocio coherente conmigo, sin valorarme por los resultados ni por el esfuerzo, y a la vez poder equilibrar mi vida personal y profesional. Quería mantenerme presente en mi vida personal mientras mejoraba mi situación laboral hacia algo con más sentido para mí en esta etapa.

A lo largo del proceso he tomado mucha consciencia de que soy suficiente como psicóloga, incluso cuando algunas situaciones o sesiones me hagan dudarlo. He entendido que el resultado de mis clientes no depende únicamente de mí, y que si no avanzan como esperan no significa que yo sea una mala profesional. He aprendido a separar eso de mi valor personal, que no depende del resultado, sino de quién soy, de cómo acompaño, de lo que aporto y de todo mi recorrido personal y profesional.

También he visto que la exigencia ha sido durante mucho tiempo mi forma de sostener la autoestima, aunque en realidad me estaba desgastando. Y que no necesito esa exigencia para valorarme, porque ahora tengo otras formas más sanas de reconocer mi valor.

He comprendido que no tengo que tenerlo todo claro ya, que todo se construye en el proceso de parar, escucharme, tomar consciencia, decidir y actuar. Y que mis prioridades pueden cambiar sin que eso signifique que lo estoy haciendo mal.

Si miro el proceso completo, he vivido muchos cambios personales. Ahora me encuentro en un lugar de más incertidumbre, pero también de más descubrimiento. He aprendido a sostener las etapas sin tanta urgencia, a escuchar más lo que necesito en cada momento y no solo lo que “toca” o “debería ser”. He aprendido a parar, a fluir más y a aceptar que hay etapas que requieren calma.

Sigo siendo una persona trabajadora, pero con mucha menos exigencia, explorando nuevas formas de hacer las cosas sin tanta presión. Esto no siempre es fácil para mí, pero estoy aprendiendo a no tenerlo todo controlado ni resuelto ya.

Ahora estoy construyendo mi futuro desde otro lugar, escuchando también esta etapa de embarazo, con sus límites, su cansancio y sus necesidades. Parar cuando lo necesito, descansar, permitirme ritmos distintos o “perder el tiempo” cuando lo siento, también ha sido un gran aprendizaje: no tengo que hacerlo todo perfecto.

No quiero vivir esta etapa desde la presión constante o el control, sino desde la calma, el cuidado y la presencia. Me estoy centrando en lo que sí está bien, en lo que puedo hacer y en mantenerme lo más en paz posible conmigo misma.

Hoy pienso distinto: mi negocio es importante, pero no soy yo. Puedo construirlo con calma, sin aferrarme ni depender de él. Entiendo que hay etapas, que ahora necesita cambios y estructura, y que puedo hacerlo sin prisa ni exigencia.

También valoro mucho más mi trabajo: sé que es potente, que ayuda de verdad a las personas que se implican, y me reconecto con todo lo que he recorrido para llegar hasta aquí.

Siento más tranquilidad y coherencia. Ya no estoy tan pendiente de los demás, confío más en mí y en lo que estoy construyendo. Todavía hay momentos de urgencia, pero ahora los reconozco y los puedo redirigir.

Me escucho más, tengo conversaciones internas más honestas y expreso mejor lo que necesito. Hago cosas que antes me daban miedo, me incomodan o me cuestan, pero las hago igual.

Y lo hago desde otro lugar: parando, soltando el piloto automático y conectando más con mi intuición y mis necesidades, en lugar de con la urgencia o la presión.

Hoy tengo más estabilidad, menos presión y más presencia. Estoy encontrando un equilibrio entre la exigencia y la pasividad, aprendiendo a moverme desde el criterio, sin irme a los extremos. Y, sobre todo, estoy aprendiendo a vivir esta etapa desde mí.

El valor diferencial del programa: Tener objetivos durante todo el proceso, tener tu visión en directo, tu seguimiento por chat, las grabaciones y contenido adicional. Todo ayuda mucho a asimilar e integrar en la vida real.

Y el tuyo: Eres una persona que ve más allá de lo que decimos, que puedes darnos una visión distinta, amplia. Me encanta tus visualizaciones, tus conclusiones y sensaciones de lo que comparto contigo. Poner mis palabras en tus palabras también me ayuda mucho a verme desde fuera. Lo que yo te transmito y lo que tú entiendes hace que me de cuenta de más cosas o que la claridad se consiga.

S. (Confidencial)

CEO contabilidad

Al empezar, vivía con inseguridad y con miedo constante a que algo saliera mal. Había un bloqueo recurrente y una sensación profunda de no sentirme merecedora de lo que quería conseguir. Afrontaba las situaciones desde el miedo, con sufrimiento y con mucha carga interna.

A lo largo del acompañamiento fui tomando consciencia de que no soy mis pensamientos ni mis miedos, y de que existen situaciones externas que no definen mi valor. Esto me permitió empezar a salir de ese lugar de bloqueo y empezar a verme de otra forma.

He conseguido darme el merecimiento que necesitaba, y eso ha hecho que aumentara mi facturación, de miedo a no tener ingresos a tener que decir no.

He cambiado mi relación con la culpa y la responsabilidad, que antes eran muy pesadas.

Hoy pienso que soy importante, que me merezco lo que estoy ganando y que no le debo nada a nadie. He recuperado un lugar interno de más seguridad y valor propio.

Ahora me encuentro en un punto diferente al motivo inicial por el que empecé. Pongo límites, me priorizo y doy valor a mi trabajo desde otro lugar. Esto ha hecho que deje de dudar tanto y que me sostenga con más firmeza en lo que soy y en lo que hago.